miércoles, enero 27, 2010

Carrascal, La rebelion de los ayuntamientos

La rebelión de los ayuntamientos

JOSÉ MARÍA CARRASCAL

Miércoles , 27-01-10
LA próxima guerra en España no será de la izquierda contra la derecha, sino de los ayuntamientos contra el gobierno. Una guerra que no respetará ideologías ni partidos, creencias ni identidades. Una guerra por el dinero, mondo y lirondo, al margen de ideologías y de partidos, de creencias y de incredulidades. A tales extremos estamos llegando bajo el desgobierno que sufrimos.
Después de disparar con pólvora del rey durante los años de vacas gordas, los ayuntamientos se encuentran, al llegar las flacas, sin un duro, y lo buscan hasta debajo de las piedras -literalmente-, recortando gastos sin respetar las normas más elementales de solidaridad. Si un depósito de residuos nucleares trae unos cuantos milloncejos a la villa, junto a unos cientos de puestos de trabajo, se acepta, y no me venga usted con la radiactividad, pues no hay nada más radiactivo que un estómago vacío. Como si no hay dinero para atender a las necesidades sociales más urgentes -sanidad, educación, vivienda- se niega el empadronamiento a los inmigrantes ilegales, que para eso son los últimos de la cola. Lo primero es lo primero, y las reclamaciones, al juzgado de guardia, que ya sabemos que no las va a atender. Si en Madrid o en la sede central de los partidos protestan, que protesten. Los ayuntamientos tienen que atender, sobre todo, a la calle, donde el que no ha perdido el empleo teme perderlo y todo el mundo está de un humor que no veas.
Es la consecuencia de un planteamiento extravagante, que puede dar al traste con nuestra democracia, tierna y frágil como una orquídea. Me refiero a haber diseñado uno de los Estados más descentralizados, con una financiación fuertemente centralizada. Conscientes de que el dinero significa poder, los gobiernos quieren controlarlo, para repartirlo entre los ayuntamientos según criterios más políticos que económicos. Y no es eso lo peor. Lo peor es que, como suele ocurrir con todo el dinero regalado, los ayuntamientos lo venían gastando sin el menor sentido de la responsabilidad. Si tuvieran que «ganárselo», es decir, obtenerlo a través de impuestos a sus vecinos, se andarían con muchísimo más cuidado en el gasto y en el gravamen, no fueran a provocar una rebelión fiscal entre el vecindario. Así que los ayuntamientos se rebelan contra el gobierno y, si les llaman la atención desde su partido, contra la dirección del mismo. Con las cosas de comer no se juega.
Lo malo es cuando las arcas del Estado están vacías y no queda para repartir. Que es la situación a la que empezamos a llegar en una España a la que habían dicho que era rica, y resulta que no lo era tanto. Hay un hilo más allá de la ideología entre Vic, Ascó, Yebra y Torrejón, que puede extenderse como una borrasca invernal a otros municipios conforme la crisis se ensancha y los recursos disminuyen. A perro flaco, todo son pulgas.

http://www.abc.es/20100127/opinion-firmas/rebelion-ayuntamientos-20100127.html

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