miércoles, agosto 20, 2008

Jose Luis Navas, Mi madre me ha matado

miercoles 20 de agosto de 2008
Mi madre me ha matado

José Luis Navas

E L Cardenal Wyszinski escribió, bajo el título que antecede, cuando era primado de Polonia, en 1970, el texto que va a continuación. Tuve la fortuna de leerlo entonces. Lo recorté del periódico donde se reprodujo, aquí, en España y lo llevo en la cartera. Cuando me hablan del aborto, lo saco, desdoblo el papel, ya amarillento, y lo doy a leer.
Hoy lo ilustro con la foto de un bebé aún no nacido que, agarrando con su manita el dedo del doctor Paul Harris, se aferra a la vida. La fotografía fue tomada en 1999, durante una operación que realizó el cirujano norteamericano a ese niño, aún en el vientre de su madre. Tenía tres meses de vida y hoy anda por ahí muy sano y agradecido a las manos que le libraron de una malformación congénita, corregida antes de nacer.






5 de octubre:
Hoy comienza mi vida. Mis padres todavía lo ignoran. Soy tan pequeña como una semilla de manzana pero ya tengo vida. Y voy a ser una niña. Tendré los cabellos rubios los ojos azules. Todo está dispuesto por anticipado. Incluso que me gustarán las flores.

19 de octubre:
He crecido un poco, pero soy aún demasiado pequeña para poder hacer nada por mí misma. Mi madre lo hace todo por mí. Y (lo que es curioso) ella no sabe todavía que me lleva junto a su corazón y que me ayuda sin cesar. Es muy buena. Algunos dicen que yo no soy aún verdadera persona humana; que solamente existe mi madre. Pero, sin embargo, soy en realidad una persona, lo mismo que una miguita de pan es pan. Mi madre vive realmente y yo también.

23 de octubre:
Mi boca está a punto de abrirse. Pensadlo: dentro de un año, poco más o menos, yo sabré reír y, un poco más tarde, hablar. Sé que mi primera palabra será: ¡mamá!

28 de octubre:
Mi corazón ha empezado a latir hoy por sí mismo. A partir de ahora continuará latiendo hasta el fin de mi vida, sin jamás pararse a descansar. Y pasados muchos años, se fatigará, se parará y, entonces, moriré.

2 de noviembre:
Crezco un poco cada día. Mis brazos y piernas comienzan a formarse pero tendré que esperar bastante hasta que mis piernecitas puedan llevarme a los brazos de mi madre, y antes de que estos brazos, tan pequeños, sean capaces de presentarle unas flores o de abrazar a mi padre.

12 de noviembre:
Las florecillas de los dedos empiezan a brotar de mis manos. Es maravilloso ver los pequeñitos que son. Seré capaz de agarrar los cabellos de mi madre con ellos. Y llevaré sus cabellos a mi boca, y ella seguramente me dirá: ‘¡Oh, picarilla!’

20 de noviembre:
Hasta hoy el médico no le había dicho a mi madre que yo vivía junto a su corazón. ¡Qué contenta debe de estar! ¿Estás contenta, mamá?

25 de noviembre:
Mi padre y mi madre seguramente están pensando qué nombre me van a poner. Pero no saben siquiera que soy niña.

10 de diciembre
Mis cabellos crecen. Son suaves, claros y relucientes. Yo me pregunto cómo serán los de mamá.

24 de diciembre:
Me preguntó si mamá escucha el ruido de mi corazón al latir. Mi corazón es fuerte y sano. Late con regularidad… ¡Tendrás una hija muy fuerte mamá!

28 de diciembre:
Hoy, mi madre me ha matado…


http://www.vistazoalaprensa.com/contraportada.asp?Id=1738

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