domingo, septiembre 30, 2007

ZP se la juega, porque "Prisa estornuda y Ferraz tiembla"

lunes 1 de octubre de 2007
Zapatero se la juega, porque ‘Prisa estornuda y Ferraz tiembla’
Antonio Martín Beaumont (elsemanaldigital.com)

"Prisa estornuda y Ferraz tiembla": la frase, salida de la boca de una ilustre diputada del PSOE, describe el estado de ánimo entre la familia socialista una vez abierta la guerra entre el grupo de comunicación de referencia de la izquierda española desde la Transición y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. "Temo los daños colaterales que ocasione el fuego amigo", advertía hace unos días Felipe González. Porque, con intención o sin ella, se habla de la guerra entre Mediapro y Prisa como si se tratase de un conflicto mediático y empresarial más, pero no debería escaparse que lo que está en el terreno de juego va más allá incluso del reparto del pastel del suculento negocio televisivo del fútbol o del valor de las acciones en Bolsa, para introducirse en la lucha de poder entre el "viejo socialismo" y la happy pandy que maneja el PSOE. Ese "viejo socialismo" que de la mano de González controló los resortes del poder en España de 1982 a 1996 sin temblarle el pulso, con el apoyo del todopoderoso jefe de Prisa, Jesús de Polanco, y su mano derecha, Juan Luis Cebrián, Zapatero decidió hace años aparcarlo, dejarlo en la cuneta, y quitarse de encima la hegemonía totalitaria política, cultural y mediática que había ejercido en la izquierda sin dejar resquicio a la disidencia. La dependencia socialista de "El País" Pues ni siquiera dentro del PSOE se ponen de acuerdo. Fuentes socialistas señalan que la actuación de su líder se mueve más por filias y fobias personales que por cuestiones ideológicas. Sin embargo, otras fuentes del partido advierten de que es la lucha lógica de quien desde su responsabilidad se preocupa por la "dependencia excesiva" que los gobiernos socialistas y el PSOE tienen de El País. Zapatero -señalan diputados cercanos al presidente- cree en el "ciudadanismo", es decir en un socialismo que primero discute con libertad y luego toma decisiones, y considera que por ahí tiene que ir el proyecto político del socialismo de futuro que refrendó el 35 Congreso en el que salió elegido secretario general del PSOE. Pero, para poder llevar adelante tal tarea, debe desembarazarse del control total que ejerce El País, que desde hace años marca a diario el único camino que puede tomar la izquierda española. Otros tiempos fueron mejores Prisa y el PSOE de Felipe González fueron la pareja dominante en España durante dos décadas; en 2004, incluso, el grupo de Polanco dio un zarpazo definitivo al Gobierno de Aznar decisivo en la toma del poder por Zapatero. Pero el líder del PSOE quiere algo más que estar sentado en La Moncloa: quiere el control completo del partido, una redefinición ideológica en su propia línea de la izquierda española y, seguramente, una "revolución" en nuestra sociedad. De ahí que en su día diera orden sobre todo a su amigo Miguel Barroso, ex secretario de Estado de Comunicación y marido de la nueva ministra de Vivienda, Carme Chacón, para que diseñara un nuevo cuadro mediático que, sin mermar el poder de la izquierda, lo repartiera. Por ello surgen las televisiones en abierto Cuatro (Prisa) y La Sexta (Mediapro); por ello, también, la salida del nuevo periódico Público (Mediapro) para compensar, si fuera necesario, el predominio ideológico que ejerce Prisa a través de El País. El maquiavelismo de ZP Zapatero se ha lanzado a la guerra justamente cuando ha llegado el "hecho biológico" inevitable en Prisa. Ahora bien, nadie ignora que la potencia de los herederos de Polanco es grande aún. Tener enfrente a Prisa hace temblar a más de uno en la sede de Ferraz. La cuestión es hasta qué punto. La arriesgada apuesta arranca de otra intuición del presidente. En último extremo, parece decirse, se puede favorecer bajo mano al grupo surgido en torno a Mediapro, colocar junto a Jaume Roures los apoyos dinerarios más proclives al "zapaterismo" (Juan Abelló, Luis del Rivero o José Manuel Entrecanales), y seguir adelante con el proyecto "revolucionario" ciudadanista. Al fin y al cabo, Prisa contraatacará con pellizcos de monja pero a la hora de la verdad, es decir, ante las elecciones generales, no se atreverá a decantarse por Mariano Rajoy. Pero tal pálpito todavía no ha tenido confirmación. Ni algunos asesores del presidente las tienen todas consigo. Al menos –señalan- mientras el "sinuoso" Cebrián siga al frente de la nave. Por eso muchos entienden que las reuniones que hace unos días mantuvo Zapatero por separado con Juan Luis Cebrián (consejero delegado de Prisa) y con Ignacio Polanco (sucesor del imperio de su padre Jesús Polanco), más que para fumar la pipa de la paz fueron en busca del "divide y vencerás".

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