domingo, septiembre 30, 2007

Isabel Duran, El referendum de Zapatero

lunes 1 de octubre de 2007
Proyecto de secesión
El referéndum de Zapatero
Fue Zapatero quien anunció desde un rincón del vestíbulo principal del Congreso de los Diputados, con toda la solemnidad de la que es capaz, que respetaría "las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente".

Isabel Durán

El lehendakari vasco ha puesto fecha a la convocatoria de su referéndum ilegal, el 25 de octubre de 2008, es decir, dentro de un año y un puñado de días. A Juan José Ibarretxe sólo le queda una cuestión pendiente: "escuchar" a Zapatero, único anuncio realizado por el inquilino de La Moncloa tras el golpe totalitario proclamado por el jefe del Gobierno vasco.
¿Acaso alguien imaginaba que ZP iba a decir alguna otra cosa? Si así fuera, no sólo se habrá dado de bruces ante tal expectativa, sino que obviaría el meollo de la cuestión: que el auténtico mentor, promotor y avalista de semejante provocación no es Ibarretxe sino el propio José Luis Rodríguez Zapatero, aunque ahora le toque decir "no", primero filtrándolo a El País para posteriormente soltarlo de mitin en mitin.
Que nadie se engañe. A las 13:51 horas del jueves 29 de junio de 2006 fue el máximo responsable del Ejecutivo de la nación quien anunció desde un rincón del vestíbulo principal del Congreso de los Diputados, con toda la solemnidad de la que es capaz, que respetaría "las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente". Es decir, el presunto presidente de todos los españoles concedió ilegalmente el derecho de autodeterminación a los nacionalistas vascos. Y lo hizo mediante una declaración institucional cuyos términos habían sido pactados nada más y nada menos que con la banda terrorista ETA, la cual había anunciado el alto el fuego tres meses antes con la siguiente proclama: "La decisión que los ciudadanos y ciudadanas vascos adoptemos sobre nuestro futuro deberá ser respetada". Un mimetismo, el de Zapatero con ETA, que dejó en pañales al propio lehendakari.
La literalidad de las declaraciones, para la letra pequeña de la historia, nos lleva a retrotraernos a marzo de 2004, cuando Zapatero recababa apoyos para ser investido presidente. Y hete aquí que Josu Jon Imaz declaraba lo siguiente: "El referéndum en el País Vasco será la condición del PNV para apoyar la investidura de Zapatero." ¿Por qué, si no, iba a despenalizar ZP los referéndums ilegales tras lograr la presidencia gracias a los nacionalistas independentistas?
Que nadie se rasgue las vestiduras por el anuncio del lehendakari. La única cuestión dirimible como diferencia entre el referéndum de ZP y el anunciado por Ibarretxe y ETA es la misma aplicable al auto-defenestrado presidente de Sabin Etxea: que se produzca en ausencia de violencia. Zapatero es el garante del derecho a decidir de los vascos añorado por la banda terrorista y por los seguidores de Sabino Arana. Para él todo depende exclusivamente de las condiciones en que se desarrolle. Sin más.

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