viernes, agosto 31, 2007

Urbaneja, El fin del modelo ¿que modelo?

viernes 31 de agosto de 2007
El fin del modelo ¿qué modelo? Fernando González Urbaneja

Es frecuente leer (incluso en titulares) y escuchar que el modelo económico español de crecimiento está agotado y que lo que venga no será bueno. Abonados a esa obsesión alguno ha titulado “la desaceleración baja el PIB al 4%. ¡Al 4%! Como si crecer el 4% fuera una birria. A lo largo de los que llevamos de siglo, 26 trimestres, sólo en cuatro trimestres, el pasado incluido, el crecimiento alcanzó el 4% en términos anuales.
Los datos publicados de Contabilidad Nacional para el primer semestre del año han propiciado una corriente de opinión pesimista y crítica que sostiene, por un lado que la economía va a menos, muy a menos, y por otro que es culpa del agotamiento del modelo.
Que la economía vaya a menos en cuanto a ritmo de crecimiento parece razonable, es lo que se viene pronosticando desde hace un par de años: que el siguiente semestre el crecimiento se acercará más a cotas del +3% en términos reales e incluso alguna décima menos. Pero no ha ocurrido hasta ahora. Nadie apostó por un 4% para el primer semestre del 2007 y es una realidad, como lo es el crecimiento del empleo, que suele ser el mejor indicador sintético de lo que ocurre y de lo que apunta.
Ahora, por ejemplo, habrá que prestar mucha atención a los datos de empleo que facilitará Trabajo el lunes o martes, especialmente al detalle de la afiliación a la Seguridad Social a lo largo de este mes. Y más aun a los datos de septiembre que completarán el tercer trimestre del año.
Pero me detengo en la historia del modelo, a esa visión técnica, mecanicista de la economía que pretende que funciona como un reloj o como un circuito de trenes eléctricos bien montado. En realidad no hay modelo y difícilmente puede haberlo. Hay tendencias, hay preferencias, y hay algunas estrategias, que en muchas ocasiones fallan o se ven desbordadas o son inútiles, pero poco más.
Dicen que andamos en un modelo de crecimiento basado en la construcción… Me parece una tontería, aquí nadie se propuso algo semejante o tomó medidas para que así fuera. El dinamismo del sector inmobiliario se basa en un contexto de tipos de interés bajos y dinero abundante (hechos que son externos, inducidos por el euro y por una política monetaria europea) y, fundamentalmente en dos acontecimientos simultáneos como son el crecimiento del empleo local y el de una inmigración que ha ido más allá de lo nadie imaginó.
Pero detrás de esos fenómenos no hay modelos. Eso de los modelos es pretensión infundada, la realidad económica es mucho más fértil y esquiva. Si hubiera que proponer atisbos de un modelo podríamos referirnos a los criterios de convergencia europea: baja inflación, equilibrio presupuestario, estabilidad de la deuda pública, tendencia hacia una mayor competencia y flexibilidad de la economía.
A eso podríamos llamar modelo, o algo parecido a un modelo. Y esa estrategia (Pujol lo explicaba bastante bien en su última entrevista, la concedida a María Antonia Iglesias para El País) es la que se viene aplicando desde 1994, por Solbes y por Rato, por los gobiernos de González, Aznar y Zapatero, con más o menos diligencia e intensidad, pero con sincronía y ajuste a esos objetivos.
El ajuste del sector inmobiliario, la caída en las ventas, el alargamiento en el plazo de las operaciones, el descenso de los precios (que está aun por llegar) son hechos previsibles, incluso deseables, pero no tienen como corolario el derrumbe de la economía. Ni mucho menos.
fgu@apmadrid.es

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