jueves, agosto 30, 2007

Razones de la escuela catolica

viernes 31 de agosto de 2007
Razones de la escuela católica
LA Federación de Religiosos de la Enseñanza ha expresado por escrito su profundo «malestar» a los cardenales y obispos españoles ante lo que consideran que son injurias lanzadas desde un programa de la COPE contra los dirigentes de la escuela católica. La federación FERE-CECA representa a la escuela concertada y privada católica, con cerca de dos mil colegios y más de millón y medio de escolares matriculados en toda España. Ayer daba cuenta ABC del contenido de la carta, enviada el pasado mes de julio, en la que se recogen expresiones «objetivamente inaceptables» proferidas contra el organismo que representa a este sector fundamental de la enseñanza católica; entre ellas, que sigue un ideario de «todo a cien» o que muestra «sumisión» al Gobierno a cambio de dinero. Como es habitual, en el fondo de estas palabras profundamente injustas está la descalificación de todos aquellos que no siguen las consignas tremendistas que algunos pretenden imponer para su propia conveniencia. FERE-CECA actúa con realismo al encauzar el problema de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Es una postura pragmática y sensata, avalada por muchos años de experiencia en la gestión de colegios confesionales y de relaciones -a veces conflictivas- con gobiernos de uno y otro signo. Todo ello, a partir de una inequívoca vocación cristiana que debería ser alentada y arropada de manera ferviente por el Episcopado, llamado a desautorizar cualquier clase de insultos y descalificaciones hacia la relevante labor que en el ámbito educativo desempeña FERE-CECA.
A partir de criterios de sensatez y buen sentido, los verdaderos expertos en educación son conscientes de que es posible utilizar el ideario de los centros como filtro frente a las pretensiones de adoctrinamiento ideológico que conlleva la EpC. Las posturas maximalistas y radicales favorecen directamente la estrategia del PSOE, que trata de presentar a la iglesia católica como refugio de los elementos integristas y persigue, en último término, alejar al PP de los votantes centristas y moderados. Es una vieja táctica que la izquierda utiliza una y otra vez con la complicidad -que a estas alturas ya no es inocente- de algunos que se dicen afines pero que a la larga juegan a favor del adversario. En este caso, exigen que se utilice sin más la objeción de conciencia cuando se trata en rigor de un recurso extremo en caso de fracaso de todos los medios legales y sociales para enfrentarse a una decisión que se considera injusta. Se trata, en definitiva, de saltarse todas las etapas en busca de la bronca permanente. El Episcopado no debe alentar este tipo de enfoques a causa de discrepancias internas o de actitudes ambiguas. La Iglesia debe hablar con una sola voz en apoyo de quienes han demostrado su vocación y su eficacia en defensa de la enseñanza católica.

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