miércoles, agosto 01, 2007

Enrique Badia, Hoy huelga, mañana olvido...

jueves 2 de agosto de 2007
Hoy huelga, mañana olvido… Enrique Badía

Mal comienzo de vacaciones para quienes hubieran decidido desplazarse en tren de alta velocidad (AVE). Desde primeras horas del martes 31 de julio y ayer, 1 de agosto, varios trayectos se suprimieron o vieron alterados por la súbita enfermedad de buena parte del colectivo de maquinistas de Renfe habilitados para esa concreta especialidad. Afirman fuentes de la compañía que todo deriva del desacuerdo de esos trabajadores con la convocatoria de cursos de formación para aumentar la plantilla y poder cubrir los nuevos servicios y tramos de alta velocidad que está previsto iniciar a partir del próximo año 2008.
Más allá de que semejante motivación parezca nimia, vuelve a presumirse desproporción entre las causas de lo que a todas luces es un conflicto laboral y los perjuicios causados a miles de ciudadanos, justo en el momento de iniciar su periodo vacacional. Con la evidencia indiscutida de que se elige el momento en que los pasajeros resultan más perjudicados y por tanto tienen más valor como elemento de presión. Y se hace con desprecio de las normas, tanto internas de la compañía ferroviaria como generales de índole laboral, y del interés de los clientes, que deberían ser objeto de preferente atención. Pero también desde la casi asegurada convicción de que no sólo arrancarán de la empresa todo o parte de sus reivindicaciones, sino que saldrán indemnes de su actuación.
Lo avalan no pocos precedentes. Uno que vale la pena recordar en estas fechas fue la paralización total del aeropuerto de El Prat (Barcelona) que hace un año provocaron cientos de trabajadores de Iberia al invadir las pistas para protestar porque el concurso público de adjudicación de la asistencia en tierra (handling) había resultado favorable a otras compañías. Ocurrió el 28 de julio, también en el inicio de las vacaciones de agosto, creando un caos enorme, con más de 600 vuelos cancelados y 200.000 personas perjudicadas.
Un año después de aquello, la cosa ha pasado en cierta medida al olvido. Iberia procedió a suspender de empleo y sueldo —no despedir— a 60 trabajadores y sólo 50 de los aproximadamente 300 que se calcula participaron en la invasión de las pistas permanecen imputados en la causa abierta en el Juzgado número 1 de El Prat de Llobregat. Pero han ocurrido algunas cosas más.
Relevante es señalar que Iberia sigue prestando servicio de handling en el aeropuerto barcelonés. Lo hace mediante la fórmula de haber constituido una Unión Temporal de Empresas (UTE) con Globalia, uno de los vencedores en el concurso público de adjudicación. Fue el compromiso logrado por los trabajadores para reincorporarse a sus tareas, en absoluto reanudadas cuando, varias horas después de ocupadas las pistas, las fuerzas policiales intervinieron para despejarlas.
No hace falta decir que existen otros ejemplos que evidencian lo rentable que acostumbra privar a los ciudadanos de su derecho a la movilidad. De una parte, se suele obtener todo o parte de las demandas planteadas. De otra, los costes para los perturbadores acostumbran a ser irrelevantes o a veces hasta nulos, pese al soberbio estropicio causado a la sociedad.
La exigencia de responsabilidades tampoco acostumbra ir más allá. No suele mencionarse la que pueda corresponder a los directivos de las empresas, que no se avienen a negociar las reivindicaciones antes del caos, pero las aceptan a toda prisa durante o inmediatamente después.
Todavía menos se cita la que cabría atribuir a los responsables públicos. De un lado, por su incapacidad congénita para promover y aplicar una normativa que regule el ejercicio del derecho de huelga, acorde con el mandato de la vigente Constitución (arts. 28.2 y 37.2). Y, en casos como el producido hace un año en el aeropuerto barcelonés, por su discutible —tardía— actuación para restablecer la normalidad, habida cuenta que la invasión de las pistas no sólo frustró los planes de viaje de miles de pasajeros, sino que alteró notablemente la seguridad de las operaciones, aunque afortunadamente en ese aspecto no hubiera nada grave que lamentar.
En definitiva, pasan este tipo de cosas, pero a continuación todo y todos siguen más o menos igual… si no mejor.
ebadia@hotmail.com

No hay comentarios: