martes, julio 31, 2007

Aznar pone de los nervios al PSOE cada vez que habla

Aznar pone de los nervios al PSOE cada vez que habla
Elsemanaldigital.com
31 de julio de 2007. Cada vez que José María Aznar opina sobre la situación política española, los socialistas saltan con indignación, acusando al ex presidente del Gobierno de radicalidad si habla dentro de España, y de deslealtad si lo hace desde fuera.Así ha ocurrido con María Teresa Ferández de la Vega, José Blanco o Elena Valenciano ante las declaraciones del presidente de FAES al diario argentino La Nación, donde entre otras cosas ha alertado sobre el "proceso de desarticulación del Estado y de claro debilitamiento de la identidad nacional española" que vive España en esta legislatura: "Estamos haciendo equilibrio sobre el abismo", concluyó.La acusación contra la política de José Luis Rodríguez Zapatero es grave, pero ¿acaso no se manifestaba en términos similares el entonces jefe de la Oposición socialista cuando medios extranjeros le preguntaban por el apoyo político español a la intervención en Irak, y por la presencia de nuestras tropas después de la guerra para contribuir a su seguridad?En cualquier caso, ni Aznar ha dicho en Argentina nada distinto de cuanto dice aquí, ni se ha pronunciado en un sentido contrario al de los dirigentes actuales del Partido Popular. La univocidad del mensaje del PP en asuntos como la negociación con ETA o el peligro para la unidad nacional de alentar reformas territoriales anticonstitucionales (los dos grandes proyectos de Zapatero) es absoluta, y el ex presidente se limita a alertar de riesgos que también preocupan a Mariano Rajoy, quien ha expresado su inquietud con contundencia no menor.Tampoco puede censurarse a Aznar que hable de estos temas fuera de España. Y menos en un país donde viven miles de compatriotas e hijos de compatriotas, que contemplan asombrados algunos de los dislates nacionalistas a los que este Gobierno ha dado cuerda.Quizá sería poco ético o estético que un ex presidente criticase la labor de su sucesor en áreas sobre las que él tuvo cuatro u ocho años para actuar antes de dejar paso a otros. Pero cuando un presidente del Gobierno emprende sin consenso nacional reformas e iniciativas que trastocan gravemente la estructura constitucional del país, lo que sería extraño es que quienes han tenido antes su misma responsabilidad se quedasen callados.El Gobierno y el PSOE se han fabricado la imagen de un Aznar "indeseable" (así lo ha dicho literalmente Blanco) y creen que tal es la percepción de todos los españoles. Pero al menos la mitad de ellos guarda una buena opinión de quien, entre otras cosas, en sólo dos años puso las bases del mayor salto económico hacia adelante que ha dado España en los últimos siete lustros.Quizá Aznar espanta los votos de quienes jamás votarán al PP, pero moviliza a su electorado natural, y eso es algo que a Rajoy le viene bien. Y también a España le interesa que alguien con su prestigio internacional explique que hay una política alternativa a la del Gobierno Zapatero.

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