jueves, mayo 31, 2007

Xavier Navaza, Que no parezca el reparto del botin

viernes 1 de junio de 2007
POR XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
Que no parezca el reparto del botín
Se trata de cubrir las apariencias y darle un cierto baño de nobleza institucional a los pactos que ha desatado el 27-M sobre la piel de la nación. Se trata, también, de evitar que sobre la ciudadanía que puebla el finisterre de la Unión se proyecte la idea de un castigo histórico y descomunal al PPdeG, la imagen de una venganza acariciada y alimentada durante décadas de emboscadas. Que no suene a la gran revancha de los desheredados durante la larga y agotadora era de Manuel Fraga en Compostela; el desquite, iniciado hace dos años con la constitución del Gobierno bipartito y continuado ahora tras última cita con las urnas.
Pero, sobre todo, se trata de evitar que cunda la idea de que asistimos al reparto del botín: a un intercambio de cromos y coronas, a un escenario donde la ideología y los principios pasan a un segundo lugar de baja estima en los complejos laberintos del poder local y provincial.
Ésa es la múltiple virtualidad de la doble comisión que PSdeG-PSOE y BNE, con Ricardo Varela y Francisco Jorquera a la cabeza, han puesto en marcha para darle nombre y apellidos a la nueva geografía municipal que ha traído consigo la azarosa lluvia del 27-M. A ver si así, abrigada por la suave y digna púrpura de las instituciones autonómicas, a la almoneda que viene se le quita el bravío del jabalí recién atrapado. O sea, que en el fondo hay mala conciencia.
Cuanto aquí se ha dicho forma parte, mutatis mutandi, de las reflexiones de patricios que militan en las filas del socialismo galaico y del Benegá. Evidentemente, se trata de comentarios anónimos, realizados con el discreto encanto de la democracia de base, porque si se entera el inquilino de Monte Pío y sus ingenieros poselectorales... hay madera a manta para todos.
Así que cuanto nos han sugerido en esta línea queda férreamente archivado en el of the record de los viejos tiempos. Chitón, pues, y seamos políticamente correctos: ensalcemos la magnífica labor de los tribunos que estos días se reúnen en Compostela para rehacer el marchito y agostado campo del municipalismo patrio.
Al final, Jorquera y Varela, junto a quienes integran la comisión bipartita que harán posible el gran reparto o almoneda, tendrán su merecida medalla a tiempo. Y sin embargo, la verdad es tozuda como una mula en celo y comienzan a surgir elementos que demuestran que estamos ante un escenario de cartón piedra instalado en la solemne capital de Galicia, mientras en las ciudades deciden por su cuenta y riesgo sobre el futuro de sus vecinos. Hombre, sí, hay alcaldables, como el de Ourense (Francisco Rodríguez) y el de Vigo (Abel Caballero), ambos del PSdeG, que acatarán con disciplina -tan espartana como interesada- las directrices que emanen de Compostela con tal de garantizar el mullido de sus posaderas. Pero hay nacionalistas, como Miguel F. Lores en la ciudad del Lérez, que insisten en afirmar que no admitirán injerencias externas, pero tampoco internas. Y no digamos en A Coruña y Lugo, donde lo que se plantea es un desafío el "centralismo".
FUERA DE JUEGO
Cantos de sirena en Compostela
Es sintomático que la primera reunión que Javier Losada (PSdeG) ha realizado para ir bosquejando el futuro de A Coruña, haya tenido como interlocutor al candidato del PPdeG, Carlos Negreira, y no a sus adversarios y potenciales socios en la ciudad: los nacionalistas. También hay enjundia en el anuncio realizado por el socialista Clemente Orozco en Lugo, que el lunes -desoyendo los cantos de sirena de Compostela- hará lo propio con el popular Joaquín García Díez. Y habrá más .

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