lunes, mayo 29, 2006

La tinta del calamar

lunes 29 de mayo de 2006
La tinta del calamar
Yolanda Salanova
C OMO todo el mundo sabe, cuando el calamar quiere camuflarse y desorientar a sus depredadores, suelta una sustancia espesa y oscura que se esparce generando una cortina bastante más espesa que las típicas del tópico “cortina de humo”. Pues bien, se habrán percatado ustedes de unas asombrosas ‘coincidencias’ que vienen oscureciendo las estrategias y despropósitos cometidos por el actual des-gobierno. ¿Qué la mafia criminal ETA sale en los papeles del Gara desmintiendo al gobierno y reiterando que está dispuesta a seguir asesinando si no se hace lo que manda narices? Inmediatamente el calamar suelta la tinta adecuada en forma de escándalo por la corrupción marbellí, investigada hace tiempo y sacada a flote oportunamente, de modo que los medios expanden la tinta en sus titulares y la gente se dedica a comentar el asunto olvidando lo que interesa enmascarar. ¿Qué se deja libre al delincuente Otegui, a pesar de seguir delinquiendo y desafiando al Estado de Derecho; que es nombrado ‘interlocutor’ y ‘hombre de paz’, que es evidente la bula de que disfrutan los criminales? De nuevo el calamar disemina su tinta, con el asunto del fraude de los sellos y vuelta a la rueda de papel, tratamiento preeminente en los des-informativos y escándalo social, tema de conversación y atención total de la opinión pública. ¿Qué ZP anuncia en Baracaldo lo que tendría que haber declarado en el Congreso y poner en conocimiento de la oposición su inminente negociación con la banda terrorista ETA? Que el juez GRANDE-Marlaska hace caso omiso a las incitaciones a la prevaricación de los fiscales-siervos de ZP y continúa ejerciendo limpiamente con su función, llamando a comparecer a los delincuentes que un día sí y el otro también conculcan la ley y el dictamen de los tribunales, apareciendo en Navarra presentando sus representantes en las diversas mesas de claudicación? La tinta del calamar además de espesa y abundante, crea alarma social a cuenta de los desmanes de las mafias del este, combatidas hace tiempo, investigadas y reincidentes, pero, ¡ay! No ha sido utilizada a modo de tinta y la ocasión lo merece. De modo que el calamar se exprime e invade todos los medios, pasando si no a último plano, obvíándose cualquier alusión a la prevaricación del gobierno del 14-M. ¿Qué el perverso eslogan demuestra la carencia de todo escrúpulo con tal de que el ‘sí’ triunfe en el referéndum catalán? Más tinta de calamar. Si tienen la paciencia de soportar los telediarios de la cadena pública, por ejemplo hoy mismo, se enterarán del seísmo de Indonesia, que han detenido a un par de mafiosos de los que antes les hablaba, de que hay en no me acuerdo dónde un restaurante que en lugar de mesas tiene camas para degustar las delicias gastronómicas en posición horizontal, de las últimas noticias deportivas y después de unas cuántas tonterías, el tiempo que se supone que hará en los próximos días. Incluso la ministra Calvo, sin venir a cuento, suelta en un acto público que una famosa cantante (a quién deseo una pronta recuperación) ha sufrido un accidente cerebral, lo que desmiente la familia, y la controversia ocupa la cuarta parte del teledirigido telediario, más la moda que se llevará y los últimos éxitos de no sé qué grupo y una cantante, que cantará como los ángeles, no lo pongo en duda; pero me da la sensación de estar viendo un ‘magazine’ de los que abundan en la TV pública y no digamos en las privadas. Resucita, con marchamo informativo, el famoso diario “El Caso”, los reality-shows despellejan a los famosuelos y la desinformación va ‘in crescendo’ cual NO-DO zapateril. Y es que el truco más viejo del mundo aún funciona, no hay más que incentivar el morbo, crear alarma social y despistar al ciudadano con asuntos que, aunque puedan interesarle, tapan los ojos de lo que básicamente afecta a su presente y futuro. Las pensiones cuelgan de un hilo, se amplía la edad de jubilación, los años cotizados para poder tener una pensión con la que se pueda sobrevivir después de haber dedicado los mejores años a trabajar para que unos pocos vivan del cuento, el trabajo sigue siendo el más precario, peor pagado y acceder a una vivienda, aunque sea un mininicho para los jóvenes que trabajan si les dejan y por un salario de miseria. Pero para tapar todo eso, la desmembración de España, creando mininaciones con patente de corso que pagamos los de siempre, aumentando las diferencias entre los ciudadanos de primera y los de tercera —que somos la mayoría— está el recurso del gran calamar con su espesa y oscura tinta, tan oscura como la ‘negociación’ con los más inicuos matarifes y sus ‘interlocutores’, la estrategia de desactivación de las víctimas de la bestia negra, hoy blanca como las rosas venenosas de las progres del espectáculo y las subvenciones, cultivando rosas para regalar a las conciencias ausentes de diputados pesebreros, en un ridículo e insultante gesto por la paz de los cementerios, en lugar de obsequiarles con los crisantemos que poblarán la tumba de la democracia. Ya les digo: hasta hace poco, los ‘pacificadores’ se apañaban con cortinas de humo. Ya no valen. Lo más efectivo es la tinta de calamar. Veremos qué otras añagazas salen de las mentes goebbelsianas

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